Llevaba dos años diciendo que me iba. Lo que me atascaba era el visado: cada vez que me ponía a leerlo, lo dejaba para el mes siguiente. Lo resolvieron en seis semanas.
Historias
Ya están allí. Esto es lo que cuentan.
Gente que hace un año estaba donde estás tú ahora: dándole vueltas. Aquí está lo que pasó después — el visado, el aterrizaje, el piso y la vida que vino detrás.
Las mudanzas, en cifras
120+
Mudanzas acompañadas
de puerta a puerta
100%
Papeles en regla
el día del aterrizaje
9/10
Siguen en Tailandia
un año después
Nos mudamos con dos niños y parecía imposible. Vimos siete pisos y encontraron en el contrato una cláusula que nos habría costado un dineral. Solo por eso ya valió la pena.
Me recogieron en el aeropuerto, me instalaron en el condo y dejaron el visado cerrado. El primer día en Tailandia ya lo tenía todo hecho, y yo solo tuve que aparecer con la maleta.
Montar la LLC me parecía un mundo. Se encargaron del papeleo, del EIN y de dejarme claro qué tenía que declarar y dónde. Dejé de dar vueltas a algo que llevaba meses aplazando.
Lo que más me sorprendió fue lo poco que tuve que pensar. Vine de Valencia a Bangkok y me encontraron un piso que encajaba a la primera, en el barrio que les había descrito.
Llevaba un año en Chiang Mai saliendo y entrando del país cada tres meses. Querían una solución estable y me la dieron: DTV aprobado y se acabaron los viajes de frontera.
Me jubilé y quería pasar los inviernos fuera. Me explicaron qué visado me servía de verdad y cuánto necesitaba tener en el banco. Cero sorpresas, que a mi edad es lo que buscas.
Vine a probar tres meses y llevo dos años. Lo del piso fue lo que me convenció: me negociaron el alquiler por debajo de lo que pedían y me tradujeron el contrato entero antes de firmar.
Lo que agradecí fue la sinceridad. Les conté mi plan y me dijeron que tal y como lo tenía pensado no era viable. Me propusieron otra vía y salió. Podrían haberme cobrado y ya está.
Teletrabajo para una empresa de Madrid y me daba pánico el tema fiscal. Me sentaron con alguien que sabía, me hicieron los números y ahora sé exactamente dónde tributo y por qué.
Entrené Muay Thai un mes de vacaciones y quise quedarme. El visado que me tocaba no era el que yo pensaba: me lo explicaron en la primera llamada y en dos meses estaba instalado.
Lo dejé para más adelante durante año y medio, siempre con la misma excusa. Una llamada de treinta minutos y salí con un calendario. Ojalá la hubiera hecho el primer día.
El siguiente en contarlo puedes ser tú
Treinta minutos por teléfono, en español y gratis. Te decimos qué visado te toca, cuánto tardarías y qué va a costar. Si no es viable, también te lo decimos.